DECLARACIÓN
DE MONTEVIDEO

El Congreso Panamericano,


Reunidos en Montevideo, 200 años después de que Bolívar convocara a las repúblicas de América a Panamá, buscando solidaridad entre los pueblos y soberanía entre las naciones;


Destacando que la doctrina de dominación sobre la cual Bolívar advirtió haya vuelto en su totalidad, con una demanda renovada de difundir la libertad mientras asedia a naciones completas, asfixiando sus sociedades, debilitando sus economías y subordinando sus democracias;


Repudiando la aplicación de acciones militares y medidas coercitivas unilaterales que
violan el derecho internacional y que amenazan la “Zona de Paz”, como el secuestro de
jefes de Estado y el bombardeo a civiles en el Caribe;


Denunciando las diversas expresiones de guerra jurídica que han utilizado para inhabilitar a funcionarios electos -desde la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, hasta el vicepresidente Jorge Glas y el Presidente Gustavo Petro- a través de métodos que socavan la soberanía popular;


Reafirmando nuestro compromiso con las Declaraciones de Bogotá y Ciudad de México, y nuestra determinación de avanzar en su implementación junto con los compromisos que hacemos hoy ante los pueblos de las Américas;


Haciendo eco de los testimonios expuestos en este Congreso por territorios como
Puerto Rico y Las Malvinas, que continúan bajo control colonial, y que no solo nos
recuerdan que la lucha por la descolonización está inconclusa en América, sino que nos advierten sobre lo que podría derivar en una recolonización;


Condenando sin reservas el bloqueo económico, comercial y financiero bajo el cual ha permanecido por más de 60 años el pueblo de Cuba, una política de castigo colectivo que les niega el derecho a decidir sobre su propio destino;

Afirmando que nuestra América no será cómplice del genocidio en Gaza ni se dejará
intimidar al momento de tomar acciones para detenerlo, ni en el caso del pueblo palestino en la Franja de Gaza ni en los intentos actuales de exportar tácticas de aniquilación de vuelta a nuestro continente;


Conmemorando las vidas que ya se han perdido por culpa de la vieja doctrina de
dominación: niños en hospitales, pescadores en el mar, migrantes detenidos por ICE,
pueblos indígenas en sus tierras ancestrales y líderes sociales y políticos perseguidos
como “terroristas” en todo el continente americano solo por sus formas de pensar;

Celebrando la resiliencia y resistencia de nuestros pueblos, que se organizan en
sindicatos, en tribunales, en parlamentos y en nuestras calles, respondiendo a la coerción con coordinación, y enfrentando las campañas del miedo con campañas para fortalecer la solidaridad;


Recalcando que la unidad es victoria, y que esta renovada doctrina de dominación
puede ser derrotada solo por una nueva arquitectura de cooperación hemisférica,
construida por legisladores aquí reunidos en colaboración con las comunidades que
representan;


Expresando nuestros agradecimientos al Frente Amplio y al pueblo uruguayo por
haber sido los anfitriones del Tercer Congreso Panamericano, un pueblo que ofrece
un ejemplo brillante de renovación democrática y que mantiene viva la memoria de los
horrores de la dictadura,


Llama a:

Renovar nuestras democracias al servicio de las necesidades de nuestros pueblos,
defendiendo el principio de soberanía popular contra la doctrina de supremacía
unilateral;


Proteger los derechos y libertades democráticas conquistados tras siglos de lucha,
combatiendo la criminalización de protestas y de la prensa, y defendiendo a los
poderes legislativos cuyos mandatos son arrebatados por la fuerza en vez de ganarse
en las urnas;


Luchar por el término inmediato e incondicional del cruel y criminal bloqueo a Cuba,
defendiendo el derecho inalienable del pueblo cubano a decidir su propio destino sin
injerencia extranjera;


Combatir el crimen organizado por vías democráticas, protegiendo a nuestras
comunidades al reparar las causas fundamentales de su inseguridad, como la
producción de armas en Estados Unidos y la falta de servicios sociales que combatan
la adicción a drogas, mientras se fortalece la cooperación regional para perseguir las
redes financieras que sostienen a las organizaciones criminales;

Construir una prosperidad soberana y compartida, terminando con décadas de
políticas que confundieron la austeridad con el destino, defendiendo el derecho de
cada nación a planificar su propia industria, a gravar su propia riqueza y proteger a sus
propios trabajadores, y a rechazar las relaciones comerciales definidas por un grupo
de capital transnacional que no responde a nadie;

Promover una mayor integración productiva, cadenas de valor regionales más
fuertes, empleos de calidad, desarrollo tecnológico y energías industriales y
estrategias capaces de sustentar una transición ecológica justa;

Gobernar las tecnologías hoy controladas por unas pocas corporaciones,
reafirmando el principio de soberanía digital para proteger la privacidad de nuestros
ciudadanos y el desarrollo de nuestras economías, y rechazando la reproducción, en
formato digital, de la extracción de recursos que se lleva a cabo para enriquecer a
empresas y accionistas en el extranjero;


Fortalecer la infraestructura digital pública, las capacidades científicas y
tecnológicas, y los marcos democráticos para la gobernanza de plataformas digitales

Recalcando que la unidad es victoria, y que esta renovada doctrina de dominación
puede ser derrotada solo por una nueva arquitectura de cooperación hemisférica,
construida por legisladores aquí reunidos en colaboración con las comunidades que
representan;


Expresando nuestros agradecimientos al Frente Amplio y al pueblo uruguayo por
haber sido los anfitriones del Tercer Congreso Panamericano, un pueblo que ofrece
un ejemplo brillante de renovación democrática y que mantiene viva la memoria de los
horrores de la dictadura,


Llama a:


Renovar nuestras democracias al servicio de las necesidades de nuestros pueblos,
defendiendo el principio de soberanía popular contra la doctrina de supremacía
unilateral;


Proteger los derechos y libertades democráticas conquistados tras siglos de lucha,
combatiendo la criminalización de protestas y de la prensa, y defendiendo a los
poderes legislativos cuyos mandatos son arrebatados por la fuerza en vez de ganarse
en las urnas;


Luchar por el término inmediato e incondicional del cruel y criminal bloqueo a Cuba,
defendiendo el derecho inalienable del pueblo cubano a decidir su propio destino sin
injerencia extranjera;


Combatir el crimen organizado por vías democráticas, protegiendo a nuestras
comunidades al reparar las causas fundamentales de su inseguridad, como la
producción de armas en Estados Unidos y la falta de servicios sociales que combatan
la adicción a drogas, mientras se fortalece la cooperación regional para perseguir las
redes financieras que sostienen a las organizaciones criminales;

Construir una prosperidad soberana y compartida, terminando con décadas de
políticas que confundieron la austeridad con el destino, defendiendo el derecho de
cada nación a planificar su propia industria, a gravar su propia riqueza y proteger a sus
propios trabajadores, y a rechazar las relaciones comerciales definidas por un grupo
de capital transnacional que no responde a nadie;

Promover una mayor integración productiva, cadenas de valor regionales más
fuertes, empleos de calidad, desarrollo tecnológico y energías industriales y
estrategias capaces de sustentar una transición ecológica justa;

Gobernar las tecnologías hoy controladas por unas pocas corporaciones,
reafirmando el principio de soberanía digital para proteger la privacidad de nuestros
ciudadanos y el desarrollo de nuestras economías, y rechazando la reproducción, en
formato digital, de la extracción de recursos que se lleva a cabo para enriquecer a
empresas y accionistas en el extranjero;

Fortalecer la infraestructura digital pública, las capacidades científicas y
tecnológicas, y los marcos democráticos para la gobernanza de plataformas digitales
y de inteligencia artificial, mientras se reducen las brechas digitales y se protege a los
niños y jóvenes en esos entornos;

Tejer un nuevo pacto social de dignidad compartida, que reconozca que el cuidado
por el otro es una responsabilidad colectiva y no una carga privada, y reconstruir las
capacidades públicas que décadas de desregulación deliberada han desmantelado,
para que la salud, la vivienda y la dignidad en la vejez sean derechos garantizados y no
bienes racionados;


Reclamar la igualdad soberana de las naciones, rechazando toda forma de coerción
económica, judicial, electoral o militar, usada para subordinar a los débiles ante los
fuertes, y defendiendo el derecho de toda persona en este continente a definir su
propio futuro sin tutela extranjera;

Forjar una solidaridad que trascienda fronteras, que haga de las demandas de una
nación las demandas de todos, y que defienda la convicción de que la liberación de
cualquiera de nuestros pueblos está indisolublemente ligada a la liberación del resto.

Hoy, 23 de agosto de 2026, nos unimos para:

Combatir la renovada doctrina de dominación en todas sus formas, defendiendo los
derechos y libertades conquistadas a lo largo de siglos de lucha por la
autodeterminación;


Colaborar desde nuestros respectivos parlamentos para impulsar nuestra propia
visión de cooperación hemisférica, basada en la solidaridad entre los pueblos y la
soberanía entre las naciones;


Convocar al Cuarto Congreso Panamericano en Brasil, en agosto de 2027, dando
continuidad, 200 años después, al trabajo inconcluso que Bolívar comenzó en
Panamá.

CONTACTO

Para cualquier consulta, por favor escriba a contact@panamericancongress.org

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